Wednesday, May 18, 2011

Elecciones mayo 2011 (III) | Corrigiendo el rumbo


El PSOE practica el proselitismo directamente por la vía del clientelismo y del nepotismo, e indirectamente a través de unas campañas de marketing, por lo general agresivas y bien planificadas, las cuales constituyen su mayor preocupación, pues de su éxito depende la supervivencia del partido.
Cómo estará el patio para que en estas elecciones la campaña socialista sea mucho menos belicosa que a las que nos tiene acostumbrados. El lema: "Lo mejor para Sevilla: tus ideas" suena hasta tontorrón. O ese otro: "Para que gane Sevilla" es claramente una equivocación intencionada.  A qué temperatura estará el horno para que sólo se atrevan a cocer estos inocentes panecillos.
La situación creada por el "zapaterismo" no deja lugar a las bravuconadas habituales y se impone cierta moderación. Gastos públicos descontrolados, acoso económico a la clase media, clase política parasitaria con un lujoso tren de vida ante la que no se puede alzar la voz para no herir su exquisita sensibilidad de izquierda, ansia constructora (de la que es un buen ejemplo el inútil aeropuerto de Ciudad Real), prohibicionismo como táctica de gobierno…es el panorama que contempla quien quiere ver.
Estos profesionales de la política enloquecen de sólo pensar que pueden ser descabalgados. ¿Qué va a ser de ellos entonces? No saben hacer otra cosa que chupar del bote, ni vivir de otra manera que disponiendo a su antojo e imponiendo su ideología.
Cuando les conviene, guardan un aire democrático y dan a sus actuaciones un barniz dialogante. Pero con tal de seguir aferrados al poder, no tienen inconveniente en apuntarse a cualquier movida ecologista, feminista, sexista o centrípeta.
En sus ámbitos de acción, desde el municipal hasta el nacional, sus modos son los que son: despóticos y prepotentes.
Temen más a la idoneidad y a la excelencia que a un toro de Miura. Saben perfectamente que si se aplicase ese criterio, el invento se les chafaba en cinco minutos. Y adiós al chollo.
De ahí su interés en modelar un ciudadano conformista, obediente a cualquier directiva, voceador de consignas y pacifista con arreglo al canon de la izquierda.
Como el Doctor Sutil distinguía votos buenos y malos, aunque ambos fueran noes a la Constitución europea en el referéndum de 2005, a la misma a la que franceses y holandeses mandaron a freír espárragos y no pasó nada, hay también un pacifismo bueno y un pacifismo malo.
Se puede ser sumamente violento, asaltar sedes, insultar e incluso hacer la guerra, y, sin embargo, ser al mismo tiempo un pacifista contrastado (con la etiqueta del partido colgando de la oreja).
La izquierda tiene en su haber demasiadas patrañas y felonías para concederle credibilidad. Las sucesivas industrializaciones realizadas por la Juna siguen manteniendo a Andalucía a la cola del desarrollo. El número de parados es superior a 1.300.000.
Pero la cuestión, en ésta y otras elecciones, no es tanto saber quién va a ganar como quién va a gobernar.

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