Tuesday, December 1, 2009

RECUPERANDO LA ESPERANZA


En aquel desierto la vida era muy escasa, en el día muchísimo calor y por la noche descendía la temperatura de manera que el frío era insoportable. Pero sin embargo, crecía una pequeña flor.

Un día pasó por este lugar tan difícil de habitar, un hombre que parecía un peregrino, él se mortificaba por todo y, en su cabeza, los pensamientos parecían unos titanes, unos grandes luchadores que entre sí peleaban, y entre sí se cuestionaban: sí existe la paz, si existe el amor. Su mente lo atormentaba y en él había desesperanza y confusión. Por eso este hombre se había retirado del mundo, para en absoluta soledad resolver el problema.

Y entonces, caminó a lo más profundo de ese desierto y llegó a un lugar donde de verdad no podía encontrarse con nadie, y ahí se quedó. Y se dio cuenta ,que ese lugar era horroroso. Entonces, pasaron los días y, entre el calor y el frío , su salud se fue deteriorando , y se agotó demasiado y pensó :
- Seguro voy a morir hoy.

Ya caía la tarde, y del calor pasaba al frío y entonces trató de buscar refugio, más lo que hayó fue una gran piedra y detrás de ella trató de cobijarse. Y así pasó la noche diciendo:
- He venido hasta este lugar a encontrar solución, y no he encontrado nada , más que estar cerca de la muerte, no tengo fuerza para salir de este lugar. Y además tengo la tristeza de no haber podido calmar mi mente. Antes de venir a este lugar, estuve ya en el mundo y todo parecía sensacional, más en el fondo había mucho egoísmo, no había paz y perdí la esperanza y, la confianza. Y por eso me vine aquí a refugiarme en este terrible lugar.

Estando ahí, pensó que moriría, sin embargo no murió, y un rayo de luz de sol lo despertó, pero estaba demasiado agotado, pero sobre todo perturbado emocionalmente. Tanta reflexión había resultado como una batalla. Y entonces, él mismo se dijo:
- Sí tuviese un motivo, sí tuviese una razón quizás haría otro esfuerzo. Pero en verdad no vale la pena.

Y pasaron unas horas y el sol empezó a caer sobre su piel, un contraste de temperaturas que le hacía estremecer, jadear y casi sentir que se volvía loco. Y él decía:
- ¡Que manera de vivir y que manera de morir!

Y durante ese proceso que parecía su deceso, él sintió en el aire, un aroma fresco y dulce. Y se preguntó:
- ¿Esto que puede ser, acaso hay alguien más que yo en este lugar?

Y levantó su cabeza como un moribundo haciendo su último esfuerzo, y miró a los lados, de frente, hacía atrás, pero no halló a nadie y se dijo :
- Me estoy volviendo loco y para colmo me voy a morir loco.

Y volvió a bajar la cabeza casi enterrándose en la arena y otra vez volvió a sentir aquel aroma, un aroma como dulce y cítrico a la misma vez. Por un instante, en su mente volvieron recuerdos pasados, de mucho tiempo atrás, de cuando era niño, y de cuando su vida era más sencilla, de cuando no tenía tormento, de cuando en una noche veía el firmamento y contemplando las estrellas, decía:
- Aquella, a aquella quiero llegar, ella es la más bella y yo la quiero conquistar.

Y a veces se pasaba la noche despierto sin que nadie se diese cuenta, solo para contemplarla. Y así le decía:
- Eres tan pequeñita, tan pequeñita pero tan hermosa y tan bella, a mis manos vas a llegar.

Pero como un relámpago regresó a su amarga realidad. Y se dijo y se maldijo:
- Yo nunca debí dejar de ser niño pero no lo pude evitar. Siempre me puse a dudar, el por que no podía alcanzar aquella estrella, por que no las pude alcanzar sí eran tan bellas. Y comencé entonces de la vida a dudar , y me quedé pensando y pensando; y confrontando una ideas y otras.

Y también dijo:
- Seguro, yo así me volví loco, me alejé de todos, porque de todos desconfiaba. Y ahora mismo por mi falta de confianza, de fe, de esperanza, de ilusión, de fantasía, yo mismo por escapar y pretender reflexionar en esta soledad y en este desierto, yo mismo he venido aquí a matarme.

Y lloró su amargura y lloró su pesar. y así pasó otro día . Y llegó la noche, en aquella noche todo pareció tan diferente .Otra vez, el cielo se cubrió de estrellas y mirando aquellas hermosas estrellas, dijo:
- He perdido la razón, no tengo esperanza, ilusión así que prefiero ser niño otra vez.

Y también dijo:
- Acá nadie me escucha, acá nadie me ve, en el mundo de afuera, en el mundo del bullicio, del ir y del venir, yo no me atrevo a decir, pero hoy si, hoy seguro es mi última noche.

Entonces, le habló a aquella estrella y le dijo:
- ¡Oh, mi bella!, ¡ Oh, mi hermosa ! , ¿Por qué nunca te pude tener?

Y la estrella pareció responder, pareció brillar y de hecho brilló , y como sí palpitará tuvo reflejos de colores como si fuese una noche de amores entre el moribundo y la estrella, entre el confundido y atormentado y, aquella tan bella y hermosa.

Entonces aquel hombre estaba demasiado agotado pero al ver esa luz, la última gota de vida en una lágrima en la cual la estrella se reflejó, y como si fuese un diamante, esa lágrima como del cielo bajó, refulgente lleno de luz y de su mejilla corrió y cayó.

El cerró sus ojos y se entregó, se entregó a morir, se entregó a vivir en el sueño, en la ilusión de aquel mismo niño que algún día, él mismo fue. Pero algo extraordinario sucedió, aquel hombre soñó que la estrella del cielo bajó. Y era una dama hermosa llena de luz y de candor; y a él se refirió y le dijo:
- La belleza y la hermosura está en tus ojos, yo antes no vine a ti, no porque no me hubiese enamorado tus palabras sino porque yo quería para tu vivir siempre una hermosa ilusión. Yo siempre te esperaba, yo siempre me esmeraba en brillar más y más, tan solo para ti. Pero cuando vi, tus dudas y tu confusión, yo sentí tu dolor y mi brillo se opacó. Y hace tiempo que no nos veíamos. Pero yo he venido a decirte que siempre sentí tu amor y, en tu lágrima yo entregué lo mejor de mi, por que yo sin ti, tampoco brillaré. Ojala mañana sea diferente y comprendas en tu corazón, el milagro de la vida y ya no dudes más del Amor por que el Amor es cierto y verdadero. ¿Acaso no me amas? , ¿Acaso no te amo? Te daré una pequeña clave, y yo sé que te has sentido solo y abandonado, y has querido morir. Y te diré algo, cuando sientas un aroma fresco síguelo y éste te revelará que nunca jamás olvides la Esperanza, y entonces aférrate a la vida. Tú te encuentras aquí y, yo me encuentro lejos pero siento tu corazón en mí, siento tu pureza, tu ternura y conozco tu dulzura. Yo siempre brillaré para ti y todas las noches te esperaré venir.

Y así soñó y llegó la madrugada. Y el hombre dijo para si:
- Oh, pensé que había muerto y que la bella estrella era el ángel de la muerte que ya me había llevado, pero ¡ oh, que sorpresa ! Sigo vivo pero quizás para unas horas más.

Y al terminar de decir esto, volvió a sentir el fresco aroma. Y volvió a levantar la cabeza y al girar a los lados, de frente hacía atrás, pero nada vio y ya estaba demasiado cansado y recostó su rostro en la arena como ya entregado a morir.

Pero, ¡Oh cual sería su sorpresa! Que el aroma se hizo más fuerte y más fuerte. Y abriendo sus ojos, vio lo que parecía imposible, una diminuta flor y sobre ella una gota de rocío, y en el rocío se reflejaba el sol. Y era tanta la luz sobre esa pequeña gota. Y él sin pensar le dijo:
- ¡Oh , mi bella amada , eres tú mi estrella que ha venido a mi !

Y aquella flor parecía comprenderlo y pequeñita parecía como si ella hablará, con una vocecita le dijo:
- De tu amor y la estrella, he nacido yo, Soy una flor y también soy bella por que soy la Esperanza. Tú aquí no morirás por que yo te sacaré de aquí. Yo así pequeña como soy, te llevaré como una antorcha y no importa la oscuridad porque aquella estrella se volverá a reflejar en mi, y saldremos juntos de este desierto sombrío, y comprenderás que aunque haya sido todo soledad y tormento, de toda esta oscuridad ha nacido la luz. Y tú serás libre de la duda, por que yo soy la Esperanza que ilumina tu vida, toma de mí la frescura y sé libre.

Y ya se hacía de noche y el hombre tomó a la pequeña flor, y se sintió renovado como si volviese a tener la energía de un niño. Y se dijo:
- Hoy encontré mi camino y mi destino. Hoy tengo confianza y nunca jamás abandonaré la Esperanza que me ha dado el Amor.

Y el tiempo pasó. Y el hombre salió del desierto y su vida progresó y nunca jamás abandonó la confianza y la seguridad. Y ya en la ciudad sembró la flor y nacieron más flores y muchas más. Y en la noche contemplaba su estrella y en la madrugada la veía a ella en el rocío de la flor y en la esperanza de esa luz que borra las tinieblas y que nos hace comprender , que el Amor existe y es para toda la eternidad.

Pintura y Escrito:

Oscar Basurto Carbonell

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Espejos de el alma

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